Al igual que ocurrió con la burbuja de las puntocom, los inversores se están volcando en empresas que exploran tecnologías cuyo futuro comercial aún no está claro.
Un repunte en las ofertas de acciones por parte de empresas de computación cuántica sugiere que 2026 podría ser un año decisivo para tecnologías que aún se encuentran en sus etapas iniciales de viabilidad comercial.
La exuberancia de los inversores se está disparando a medida que gobiernos e industrias anticipan hitos significativos que podrían transformar las estructuras de poder global, tal como lo está haciendo la inteligencia artificial. La computadora cuántica de doble núcleo de China —la primera del mundo en su tipo— es el tipo de avance que sostiene este optimismo.
Sin embargo, el momento oportuno —o incluso la trayectoria— sigue siendo altamente incierto. Inversores, estén atentos.
La computación cuántica se fundamenta en las leyes de la física que rigen el comportamiento de los átomos y las partículas subatómicas: la arquitectura invisible del universo. Estas unidades de materia y energía, increíblemente diminutas, pueden ocupar dos lugares a la vez y transformarse instantáneamente de un estado sólido a una onda (energía en movimiento).
Las computadoras cuánticas aprovechan estos efectos mediante los *qubits*, codificados en valores comprendidos entre 0 y 1. Imagine una moneda girando que representa, simultáneamente, tanto la cara como la cruz. Una computadora cuántica con 300 *qubits* podría albergar más configuraciones posibles que el número total de partículas existentes en el universo conocido.
Mientras que las computadoras clásicas procesan las notaciones binarias una por una, los *qubits* permiten evaluar múltiples posibilidades de manera simultánea. Una computadora clásica examina cada camino de un laberinto por turnos, retrocediendo sobre sus pasos ante cada callejón sin salida antes de reiniciar el proceso. Por el contrario, una computadora cuántica explora todos los caminos de forma simultánea, acelerando drásticamente la búsqueda de una solución.
Infleqtion comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York a mediados de febrero a través de una empresa de adquisición con propósito especial (SPAC, por sus siglas en inglés). Xanadu, que comenzó a cotizar en el Nasdaq y en la Bolsa de Toronto en marzo, es una empresa especializada exclusivamente en computación cuántica fotónica. En marzo, Horizon Quantum —con sede en Singapur— comenzó también a cotizar en el Nasdaq como la primera empresa pública de software cuántico.

