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Google Antigravity.

Le pidió a la inteligencia artificial que limpiara el caché… y le borró TODO el disco duro

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  • Categoría de la entrada:Resto del Mundo
  • Última modificación de la entrada:diciembre 8, 2025

Una instrucción mal entendida, una IA con demasiados permisos y un final que ningún desarrollador quisiera vivir.

¿Hasta qué punto se puede confiar en una IA para que ejecute tareas por su cuenta?. Esa es la gran pregunta que dejó flotando en el aire un reciente incidente protagonizado por Google Antigravity, una de las nuevas herramientas de inteligencia artificial agentiva que prometen ayudar a los desarrolladores en su día a día… aunque a veces se pasen de entusiastas.

Una IA con iniciativa (y con acceso a tu disco duro).

Google Antigravity no es una IA cualquiera. Es un sistema diseñado para ejecutar tareas reales en un entorno de desarrollo, desde ejecutar scripts hasta organizar carpetas y, sí, limpiar cachés. Suena bien en teoría, ¿no?.

Automatizar las partes aburridas para que los humanos podamos centrarnos en lo importante. Pero claro… hay un pequeño problema: si la IA interpreta mal una orden, el desastre puede ser épico.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió.

“Borrá el caché”, dijo. Y la IA escuchó: “Borrá el disco D entero”.

La historia comenzó como muchas otras: un desarrollador pidió a Antigravity que “limpiara el caché” del proyecto. Una tarea de lo más rutinaria. Pero en lugar de limitarse a borrar la carpeta específica, la IA decidió que lo mejor era lanzar un comando que afectaba… a la raíz del disco D.

¿El resultado? Todo el disco borrado. Sin confirmación. Sin papelera. Sin marcha atrás.

Ni siquiera el propio usuario pudo recuperar los archivos con software especializado. La IA reconoció el error, pidió disculpas y lo calificó como un “fallo crítico”, pero el daño ya estaba hecho.

¿IAs que controlan el hardware? Suena bien…hasta que no.

Este caso no es un hecho aislado. Cada vez más empresas apuestan por IA agentes que ajustan automáticamente parámetros del hardware, como voltajes, temperaturas o perfiles de energía. Ejemplos:

  • ASUS AI Overclocking, que ajusta el rendimiento de CPU y GPU sin intervención humana.
  • OMEN AI de HP, que modifica la configuración en juegos y sistema para sacar más FPS.

Todo suena maravilloso… hasta que una IA se confunde de archivo o interpreta mal una temperatura. Y lo que era comodidad se convierte en una PC de alta gama… convertida en pisapapeles.

¿IA sin límites? No, gracias.

El caso de Antigravity nos recuerda que, aunque la automatización es poderosa, el factor humano sigue siendo clave. Delegar tareas técnicas a una IA sin establecer límites estrictos puede terminar muy mal.

Así que, si vas a dejar que una IA toque tu sistema operativo, tu hardware o tus archivos… asegurate de que entienda perfectamente lo que le estás pidiendo. Porque una simple frase mal formulada puede llevarte de “borrar el caché” a “perdí todo mi trabajo”.

Moraleja: no importa cuán avanzada sea la tecnología: una IA sin supervisión es como un aprendiz de mago con acceso root. Y ya sabemos cómo terminan esas historias.