Contar con vastos recursos naturales no siempre se traduce en riqueza para un país. DSI, bajo la dirección de Luke Thomas Mahoney, está decidida a cambiar esta realidad.
Un principio ha guiado a Luke Thomas Mahoney a lo largo de su trayectoria profesional: «Los recursos naturales son un activo nacional», afirma.
Es una declaración que probablemente despierte sorpresa entre los inversores internacionales, especialmente viniendo del director ejecutivo de Danantara Sumber Daya Indonesia (DSI). Esta empresa estatal acaparó los titulares en mayo de 2026, cuando el presidente Prabowo Subianto presentó planes para un nuevo régimen de exportación centralizado destinado a la venta de recursos naturales estratégicos clave; una iniciativa que forma parte de los esfuerzos de Indonesia por reforzar la gobernanza y la competitividad de sus exportaciones de materias primas estratégicas.
Sin embargo, la realidad es más compleja que la imagen de nacionalismo de recursos, control de acceso y monopolio estatal que sugieren algunos analistas. «Las materias primas indonesias desempeñan un papel fundamental en el apoyo a la infraestructura, la industria energética, la producción de alimentos y el desarrollo económico en países de todo el mundo», señala Mahoney, reconociendo el papel profundamente arraigado de esta nación del sudeste asiático en las cadenas de suministro globales.
La influencia de Indonesia en el mercado de materias primas abarca desde el níquel —utilizado en las baterías de vehículos eléctricos— hasta el aceite de palma, un ingrediente habitual en productos como el chocolate y los cosméticos.
Dicho esto, los recursos son finitos. «El valor que hoy se genera a partir de los recursos naturales debería contribuir a construir industrias, infraestructuras, capacidades humanas y una resiliencia económica que perduren para las generaciones futuras», afirma Mahoney.
Ahí reside el valor añadido de DSI. Al contar con una mayor visibilidad sobre las transacciones, DSI busca fortalecer la transparencia y la gobernanza de las exportaciones, permitiendo que la propia Indonesia capture un mayor valor de sus recursos naturales y mejore su competitividad en los mercados globales de materias primas, al tiempo que crea un sistema más fiable y eficiente para los compradores internacionales. Más que reemplazar el mercado, el objetivo de DSI es mejorar el funcionamiento del ecosistema, ayudando a Indonesia a obtener un valor justo por sus recursos naturales y, al mismo tiempo, brindando a los productores, comerciantes y compradores internacionales una mayor confianza, previsibilidad y eficiencia.

Cubriendo las brechas.
A primera vista, puede parecer extraño que se haya elegido a un ciudadano australiano para liderar la reforma institucional del ecosistema de exportación de Indonesia. Sin embargo, Mahoney —quien comenzó su carrera en la industria minera a principios de la década de 2000 como ingeniero de turno— aporta casi tres décadas de experiencia al cargo.
«Tras haber trabajado en Australia, África, América del Norte, América del Sur e Indonesia, he podido observar que los mercados mundiales de materias primas están altamente interconectados», señaló. «La competitividad no solo depende de la calidad del recurso, sino también de la solidez de las instituciones, la logística, la transparencia, la tecnología, la innovación, la cultura organizacional y la colaboración».
Durante años, el ecosistema de exportación de Indonesia ha sufrido pérdidas de capital a través de mecanismos como la subfacturación, el traslado de beneficios al extranjero, la manipulación de permisos, entre otros. Según estimaciones gubernamentales, Indonesia perdió cerca de 908.000 millones de dólares entre 1991 y 2024 debido, exclusivamente, a prácticas de subfacturación.
Aunque Indonesia cuenta con un amplio sistema de supervisión de materias primas —que abarca ministerios, gobiernos regionales, operadores logísticos y otros actores—, la red se encuentra fragmentada y presenta vulnerabilidades que pueden ser fácilmente explotadas. Un informe de abril de 2026, elaborado por el centro de estudios NEXT Indonesia Centre (con sede en Yakarta), señaló que algunas exportaciones de aceite de palma fueron vendidas a entidades comerciales vinculadas por debajo del precio de mercado, antes de ser revendidas en el extranjero; esto mermó los ingresos por exportaciones y la recaudación fiscal de Indonesia.
«DSI se creó para respaldar un enfoque más integrado en la gobernanza de las exportaciones de materias primas estratégicas de Indonesia», afirmó Mahoney. «Esto puede ayudar a reducir la posible pérdida de valor, mejorar la confianza del mercado y brindar una mayor certidumbre tanto a los productores indonesios como a los compradores internacionales».

La minería es un negocio de personas.
Si bien la razón de ser de DSI es clara, a los compradores y exportadores podría preocuparles cómo, exactamente, la organización pretende llevar a cabo su misión. Para Mahoney, la respuesta reside en la colaboración.
«En última instancia, la minería es un negocio de personas», afirmó. «Los mejores resultados surgen de combinar la excelencia técnica, una gobernanza sólida y la colaboración».
Es una lección que ha aprendido a lo largo de una extensa trayectoria profesional, que lo ha llevado desde las minas de Australia y Mozambique hasta las salas de juntas en Canadá e Indonesia. Su cargo anterior como director de Estrategia y Tecnología (Chief Strategy and Technical Officer) en PT Vale Indonesia —una de las principales empresas mineras de Indonesia— le permitió descubrir el extraordinario potencial de recursos del país, así como la oportunidad de extraer un mayor valor de ellos, tanto para las generaciones actuales como para las futuras de indonesios.

«Muchos países han sido bendecidos con abundantes recursos, pero el éxito a largo plazo depende de las instituciones que los regulan y de la responsabilidad con la que se desarrollan dichos recursos», señaló Mahoney, quien habla indonesio con fluidez.
Con este fin, DSI actuará como intermediario entre compradores extranjeros y exportadores indonesios, con el objetivo principal de garantizar precios justos y precisos. «Nuestro propósito es trabajar en colaboración con el sector», afirmó. «Los exportadores, comercializadores y productores de Indonesia siguen siendo actores fundamentales en este ecosistema».
Mahoney ya está conformando un equipo multidisciplinario de alto nivel para respaldar su labor. El 24 de agosto de 2026, DSI anunció la composición de su Consejo de Administración y su Consejo de Comisarios, integrados por profesionales con experiencia en sectores como la industria, el comercio internacional, los recursos naturales, la inversión, las finanzas, la tecnología, el derecho y la gestión de riesgos.
El equipo está desarrollando capacidades digitales integradas que servirán como base sólida para las actividades de exportación; esto incluye una plataforma digital diseñada para analizar los datos de las transacciones e identificar, de manera objetiva y basada en pruebas, los casos de subfacturación. DSI también trabajará en estrecha colaboración con los ministerios e instituciones pertinentes, al tiempo que mantendrá un diálogo activo con las asociaciones del sector y los participantes del mercado, señaló.
Entretanto, las expectativas seguirán evolucionando a la par de las cadenas de suministro globales. Cada vez más clientes valoran especialmente la fiabilidad en el suministro, la producción responsable y una gobernanza transparente.
«Indonesia cuenta con una oportunidad extraordinaria gracias a su base de recursos», afirmó Mahoney. «Al fortalecer la gobernanza, mejorar la coordinación y fomentar una mayor integración en todo el ecosistema de exportación, Indonesia puede posicionarse como un socio de confianza a largo plazo en los mercados globales de materias primas estratégicas».

