Dado que los tokens se posicionan como la mercancía de la era de la IA, la escala energética de China y sus modelos de bajo coste podrían darle una ventaja estructural.
«Los tokens son la nueva mercancía», afirmó el CEO de Nvidia, Jensen Huang, ataviado con su icónica chaqueta de cuero, en la conferencia anual de desarrolladores de la compañía, GTC, celebrada la semana pasada en San José, California.
El líder del diseñador de chips quiere transformar su empresa, no como un proveedor de silicio, sino como el arquitecto de lo que él denomina «fábricas de IA [inteligencia artificial]», cuyo producto estándar es el «token».
Mientras Nvidia se dedica a definir las reglas de una nueva economía de tokens, en China surge un debate paralelo sobre la idea de las «exportaciones de tokens». La inteligencia artificial es, en esencia, un bien comercializable que se mide en tokens, y China se está posicionando a lo largo de toda la cadena de valor, desde la energía y la capacidad de procesamiento hasta los modelos y la producción.


