El director ejecutivo de LLVision, Wu Fei, explica cómo los avances en IA y hardware están acercando las gafas inteligentes al uso diario.
El auge de la inteligencia artificial ha arrasado en la electrónica de consumo, desde wearables inteligentes y dispositivos domésticos con IA hasta juguetes interactivos por voz y mascotas robóticas, pero su impacto más significativo podría estar en la propia interfaz.
La tecnología está trascendiendo la pantalla y acercándose al rostro, y las gafas inteligentes se consideran cada vez más la próxima frontera.
“La próxima revolución de la interacción ocurrirá ante nuestros ojos, impulsada por agentes de IA y la inevitable miniaturización del hardware”, afirmó Wu Fei, fundador y director ejecutivo de LLVision, fabricante de gafas de realidad aumentada (RA) con sede en Beijing.
Wu remonta sus reflexiones a alrededor de 2010, cuando el lanzamiento del iPhone por parte de Apple lo dejó atónito e inquieto: un dispositivo que redefinió la interacción mediante el tacto y el deslizamiento, y comenzó a convertir la vida cotidiana en software.
Reflexionar sobre lo que podría suceder lo impulsó a fundar su propia empresa en 2014.
“La esencia de la interacción es servir a las personas”, afirmó Wu. “La próxima generación de dispositivos debe alinearse más estrechamente con los instintos cognitivos humanos”.

